Summer 2012 Evangelization Exchange – Gutierrez (Spanish)

En Defensa del Evangelio

Magadalena Gutierrez

 

GuttierezLa historia de David y Goliat era una de las que mi abuelita nos leía muy seguido. Ella cuidaba sus nietos los domingos por la mañana mientras papá y mamá iban a la misa de nueve en la catedral, en el barrio céntrico de la cuidad de Monterrey en México. Papá nos compró un libro con historias del Antiguo y del Nuevo Testamento adaptadas para niños. La historia de David y Goliat tenía una ilustración a colores de David con la piedra ya en la onda enfrentando al gigantesco soldado enemigo, parado en posición burlona frente al pequeño pastor porque no llevaba ni escudo ni espada. ¡Pero esta no era mi historia favorita pues me daba miedo! Cada vez que escuchaba esta historia sentía en mi corazón la angustia del Pueblo de Israel, escuchando las burlas de un enemigo que los tenía congelados y asustados porque nadie se creía capaz de hacerle frente y vencerlo (vea 1 Samuel: 17).

Summer12DavidandGoliathGutierrezEn febrero, el presidente Obama anunció que según su ley de Human Health Services (HHS) es obligatorio que las organizaciones católicas privadas paguen con su dinero servicios de esterilización, anticonceptivos y drogas abortivas. Este mandato atropella la conciencia de los que ponen el dinero para pagar por estos servicios y nuestros obispos y líderes respondieran con rapidez y públicamente para decir ¡NO! Han empezado una campaña de toma de conciencia, educación, catequesis, acción cívica y oración y buscan poner freno a los obstáculos impuestos a nuestra libertad de conciencia. En pocas palabras, le estamos diciendo a nuestros líderes nacionales que no aceptamos este mandato porque, si lo hacemos, fallaríamos en fidelidad a la observancia de lo que Dios nos ha mostrado le complace. Los que siguen de cerca el desarrollo de esta historia entienden que se va a entablar una verdadera lucha para establecer quién es más influyente en las conciencias: La Iglesia de Dios y sus representantes, u otros grupos y sus aliados los círculos políticos y del gobierno.  Para mayor conocimiento de la situación por favor visite la página www.usccb.org/issues-and-action/religious-liberty/conscience-protection/ sobre la libertad de la conciencia o www.usccb.org/issues-and-action/religious-liberty/fortnight-for-freedom/ sobre la educación y catequesis del tema. Encontrarán información de 53 diócesis.

¿Pero cuáles son las implicaciones con el ministerio de la evangelización?

Los que evangelizamos con el Kerigma o el anuncio de la Buena Nueva, anunciamos el triunfo de Jesucristo sobre la muerte y el pecado y a la Iglesia como el Pueblo de los que viven según el plan de Dios de poner todo a los pies de Jesucristo, nuestro Rey. Evangelio o Buena Nueva se refiere al anuncio de que tu Rey triunfó en la guerra y va a continuar reinando en tu nación. ¡Buenas noticias, verdad! Entonces nos toca hacer conexiones con el tiempo en que vivimos, y anunciar en nuestro contexto histórico el llamado a poner nuestra fe en Jesucristo y su victoria mientras seguimos buscando poner todo bajo sus pies. Hasta aquí todo bien. Pero no podemos ignorar los errores del pasado. Estamos llamados a ayudar a discernir a cada cristiano su papel en esta situación de guerra con los enemigos del Evangelio de la Vida y la Cultura del Amor. Para ser fieles evangelizadores oramos y le pedimos a Dios que nos guie y nos abra los ojos a la situación presente para anunciar la Buena Nueva –la victoria- en contexto, y preparar al Pueblo de Dios a responder según el Espíritu Santo. En resumen, hemos de orar y estudiar la situación para “guerrear” y conseguir la victoria sin descuidar las actitudes más originalmente cristianas que complacen a Dios: el servicio a todos y en especial a los vulnerables, el amor a los enemigos, el perdón de las ofensas y la total dedicación a imitar a Cristo, en el que el Padre tiene toda su complacencia. Este puede ser nuestro compromiso más básico como evangelizadores, mientras nuestros obispos y líderes siguen discerniendo la situación presente de nuestra Iglesia. Mantener la fidelidad a la totalidad del evangelio puede ser muy complicado.

Sin embargo, la sabiduría popular nos dice que la historia siempre tiende a repetirse. Como evangelizadores, revisemos también nuestra Historia de Salvación y repasemos algunos puntos importantes. Estamos enfrentando una situación en que se nos pide aceptar ideas o acciones que van en contra de nuestra dignidad de hijos de Dios? Repasemos brevemente los errores del Pueblo de Dios en el pasado: infidelidad a la alianza, vergüenza de ser diferente a los otros pueblos, alianzas con naciones a cambio de ayuda política y militar, atención a los falsos profetas, abuso de confianza en los rituales y las promesas de Dios, y esperar un Mesías que restaurara el poder político del pasado, etc. Estos fueron errores porque no correspondían a la voluntad del Padre.

Regresando a la historia de David y Goliat, posiblemente desearás que surja un “David” que restaure el pasado histórico y solucione todo. Posiblemente olvidarás que Jesucristo llama a todo su Pueblo, por el bautismo, y nos da la posibilidad de actuar como El actuó y defender el evangelio hoy. En pocas palabras, como evangelizadores, la peor situación es pensar que esta lucha es para recuperar la buena época “davídica” y aniquilar todo lo nuevo, o peor aun, pensar que no hay lucha, no hay Pueblo de Dios y no hay adversarios del evangelio, no hay lucha por libertad, y estas son “solo situaciones políticas”. ¡Estos son puntos de vista extremos y peligrosos!

Por último, creo que como evangelizadores podemos descubrir que providencialmente la presente situación de la Iglesia Católica en nuestro país es una bendición disfrazada. En unos cuantos meses se reunirán líderes de todo el mundo en el sínodo de la nueva evangelización. Nuestro Santo Padre Benedicto XVI nos pidió orar para que la Iglesia pueda prepararse a presentar el evangelio convincentemente a las nuevas generaciones, en los nuevos contextos. Nuestros líderes de los Estados Unidos participarán también y pueden describir la situación real en nuestro país. Si el futuro de la Iglesia es vivir según los años de “la Tierra Prometida” o si hemos de experimentar “Exilio” o “Invasión”, solo Dios lo sabe con certeza. Si el Evangelio está en peligro, oremos pues y preparémonos para la batalla más importante, la que nadie puede ignorar, ¡la batalla por nuestro corazón! Luchamos para que nuestro corazón siempre se mantenga fiel a su identidad católica, dispuesto a dar la vida por Jesucristo y su auténtico Evangelio universal, para cooperar con Cristo en su meta de atraer a todo y a todos hacia Sí. Que el Espíritu Santo nos recuerde todo lo que Jesucristo nos ensenó y ponga en nuestros labios las palabras que han de animar a nuestro hermanos a sostener en nuestro país el auténtico Reino de Dios, el reino que busca la voluntad de Dios Padre en lo próspero y en lo adverso, entre burlas o con aplausos. ¡Que Viva Cristo Rey!