February 2012 Evangelization Exchange – Gutierrez (Spanish)

Entrenando para la Pascua

Magdalena Gutierrez

 

GuttierezAquí viene un vez más la Cuaresma, esa hermosa estación del año que nos pone más profundamente en contacto con Jesucristo, su amor, sus enseñanzas y sus acciones heroicas para salvarnos. ¿Qué seriamos sin la ayuda de la Cuaresma? ¿De qué otra manera podríamos entender la seriedad de su sacrificio y como recibir su gracia para pasar a la resurrección? No hay Pascua sin Cuaresma.

Como evangelizadores estamos llamados a ser antorchas, iluminando el camino de nuestros hermanos y comunicando esas palabras de ánimo que les motiven a continuar en su decisión de acercarse a Dios. Si solamente nos dedicamos a recibir bien a los que llegan a las parroquias en Cuaresma, hay suficiente trabajo para todos. Como evangelizadores ¿qué metas vamos a escoger, como vamos a planear?

Primero revisemos algunas responsabilidades básicas del evangelizador. La Iglesia, el Cuerpo de Cristo, existe para evangelizar, es decir, anunciar y enseñar, ser canal del don de la gracia, para reconciliar a los pecadores con Dios y perpetuar el sacrificio de Cristo en la Misa (del Evangelii Nuntiandi n. 14).

  1. AnunciarFeb12Lent02Gutierrez
  2. Enseñar
  3. Ser canal de gracia
  4. Reconciliar con Dios
  5. Perpetuar el sacrificio de Cristo en la Misa

Mira esta lista y date cuenta que ya el Espíritu Santo te está afianzando en aquello que te va a pedir. Ya sabemos anunciar la Buena Nueva del Reino, ya participamos de las oportunidades de enseñar, ya hemos sido canales de gracia, nosotros mismos sabemos reconciliarnos con Dios, y sobre todo, sabemos perpetuar el sacrificio de Cristo en la Misa. La pregunta ahora es ¿cómo nos vamos a preparar para dar de lo que ya hemos recibido? ¡Oremos! Y ¿cómo vamos a aprovechar las prácticas tradicionales de la Cuaresma para evangelizar? ¡Oremos!

Una vez dispuestos y habiéndole ofrecido a Dios en oración nuestros servicios, consideremos en qué formas podrían llegar “los clientes.” Recordemos que habrán bautizados, inactivos o esporádicos, católicos tradicionales, muchos miembros en necesidad de entender lo más básico, y otros dudosos de la posibilidad del perdón. ¡Qué emoción, qué anticipación, qué honor ser embajadores de Cristo en esta Cuaresma! ¡Qué sorpresas nos esperan! Y también, sin duda habrá momentos de tristeza al ver que algunos todavía no serán capaces de recibir toda la gracia disponible, ofrecida con la mejor de las intenciones de nuestro corazón. ¡Pero ánimo, porque estamos sembrando y la cosecha está en las manos de Dios!

Tip: Imprime la lista de las responsabilidades básicas y empieza tu lluvia de ideas. ¡Vuelve a soñar y visualizar las posibilidades de la gracia de Dios actuando en ti!

Después de orar consideremos ahora cada uno cuál va a ser nuestra meta esta Cuaresma. Porque nosotros también vamos a buscar la forma de acercarnos más a Dios en estos días – ¿o no?- y reconciliar cualquier falta de fe o de confianza que nos haya alejado de El. ¿Cuál es tu talón de Aquiles, donde se ha infiltrado la apatía o la amargura? ¿En qué área necesitas ayuda para crecer? Qué tal si mientras trabajas en tu propio entrenamiento espiritual antes de la Pascua puedes ayudar a otros que estén en situación similar.

Te dejo con esta idea: si la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Liturgia (34) enseña que los ritos han de ser simples, al alcance de la comprensión y que normalmente no requieran mucha explicación ¿cuál sería tu breve explicación de cómo perpetúas tu el sacrifico de Cristo en la Misa?

¡Feliz preparación Pascual!

“Que la Cuaresma sea para todos los cristianos una experiencia renovada del amor de Dios que se nos ha dado en Cristo, amor que también nosotros cada día debemos «volver a dar» al prójimo, especialmente al que sufre y al necesitado. Sólo así podremos participar plenamente en la alegría de la Pascua.” Papa Benedicto XVI, Cuaresma 2007.