February 2011 Evangelization Exchange – Gutierrez (Spanish)

Encaremos el miedo con el Señor

Magdalena Gutierrez

GuttierezImagine a Jesús en su sala, escuchando las noticias con usted y su familia. ¿Qué haría? Sabemos que Jesús entiende nuestros miedos y limitaciones y le gustaba poner al descubierto los pensamientos de los que le siguen, como en el caso de la mujer sorprendida en adulterio o cuando 5000 no tenía nada que comer. Sin embargo, si pensamos que ya tenemos las respuestas podemos perder la oportunidad de un nuevo encuentro con la Palabra entre nosotros.

Feb2011EmmausEs muy bueno empezar presentándole al Señor en oración nuestros temores y nuestra ira. Él entiende nuestras limitaciones. En el camino a Emaús, el Señor se encontró con dos discípulos temerosos abandonando el grupo decepcionados. Les pregunta, entonces escucha y explica el significado del sufrimiento, como sólo un amigo puede hacerlo. En situaciones de duelo o sufrimiento, lo peor que podemos hacer es buscar alguien a quien culpar. Escuchemos sus palabras: “el Mesías tenía que sufrir.” Aceptar y entregarse a esta realidad nos abre la posibilidad de curación y aprendizaje. Negar o insistir en culpar a los demás cierra la puerta al crecimiento y puede engendrar odio. Volvamos a nuestra sala, donde escuchamos las noticias en la compañía de Jesús, ¿seguimos culpando o entramos en una actitud más madura?

Una palabra de precaución: cuando actuamos en su Nombre podemos esperar la persecución aun la que viene de nuestro interior, de la voz de nuestro crítico interno (“¿qué estás haciendo? ¡Eso es raro!” “¿Se supone que me convierta en tapete para ser cristiano?”) Es importante recordar que la persecución sigue siendo una marca del ministerio de Jesús y su Iglesia. Por eso nuestro objetivo no es escuchar a la crítica interna, sino al Señor con la ayuda del Espíritu Santo. ¿Cuándo fue la última vez que corrimos el riesgo de ser criticados por aplicar principios cristianos en nuestra vida? ¿Estamos enseñando a otros este aspecto de seguir los pasos del Señor o acaso optamos por lo aceptable en la cultura que nos rodea y elegimos entristecer al Espíritu Santo por costumbre? (Ver Efesios 4)

¡Tenemos Buenas Noticias que compartir! Como católicos acompañamos nuestras palabras con acciones de amor que reflejan el amor del Padre. No tengo datos sobre la cantidad de tiempo, talento y tesoro que le damos como testimonio de nuestra fe entre los pobres y necesitados del mundo. Por mucho que hayamos dado, ¡necesitamos dar aún más! Independientemente de nuestra vocación personal, apóstol, profeta, pastor, evangelista o maestro, tratamos de trabajar juntos y entender nuestra misión como equipo. Volvamos a nuestra sala, donde escuchamos las noticias en la compañía de Jesús. ¿Podemos ver nuestra parte en la misión de la Iglesia? ¿Estamos guiando a nuestros hijos para que aprendan a escuchar la voz de Dios? Que cada uno de los de la casa respondamos fielmente a la necesidad del vecino, con el poder del Espíritu Santo, para traer la Buena Nueva a los pobres, como Jesús ha hecho por nosotros.

Mientras escribo, en los medios de comunicación se cubre el tiroteo contra la senador estadounidense Gabrielle Gifford, en Arizona. El sospechoso se cree que sufre de una enfermedad mental grave “una condición médica que perturba el pensamiento de una persona” (www.NAMI.org). La Arquidiócesis de Washington (Catholic Charities) tiene un centro que brinda ayuda a los adultos que buscan superar una enfermedad mental y ser autosuficientes, mientras que adoptan un estilo de vida saludable. Por favor, visite la página web del Anchor Mental Health para obtener más información: www.catholiccharitiesdc.org/page.aspx?pid=366