April 2011 Evangelization Exchange – Gutierrez (Spanish)

El triunfo sorprendente del Amor

Magdalena Gutierrez

GuttierezMe encantan las sorpresas.Hace varios años mis compañeros de trabajo organizaron una fiesta sorpresa. Me sorprendió. En primer lugar, soy muy observadora y nunca se me pasa nada. En segundo lugar, ¡por primera vez en mi propia casa estaba disfrutando de la presencia de mis amigos americanos al lado de mis amigos hispanos! Sorpresas y convivencia multicultural en una sola noche. En pocas palabras – asombroso.

Este tipo de alegría y unidad fluyen de la nueva vida que Cristo nos ofrece. Su resurrección de entre los muertos nos ofrece una nueva vida llena de esperanza y fascinación. La alegría que experimentamos en la Pascua es una alegría que Cristo nos ofrece a diario – y la podemos recibir si nos mantenemos abiertos a su amor. A veces Él nos sorprende inesperadamente con dones y regalos, como una visita casual con los amigos o esos momentos donde experimentamos el perdón y el amor de los que nos conocen y nos aman. Su don viene en los momentos de felicidad, pero también en momentos de dolor y tristeza.

El Evangelio nos habla de la sorpresa de la mañana de Pascua cuando María Magdalena experimenta un nuevo encuentro con Jesucristo de una manera totalmente inesperada. Su corazón había sido ciertamente triturado al ser testigo de los terribles tormentos del sufrimiento y muerte de Jesús. Allí, en las sombras del dolor y la confusión, él aparece, el que restaura y llena todo de luz y vida. Jesús le pide que anuncie la noticia y consuele a sus hermanos.

Lamentablemente hay muchos que ya no esperan sorpresas y pasan años y años sin experimentar en su propia vida el gran florecimiento de la vida nueva en Jesucristo. ¡Incluso nosotros los evangelizadores podríamos llegar a acostumbrarnos a una fe controlada y carente de la frescura de un inesperado encuentro con Cristo! Y a veces, la Pascua puede convertirse en un mero proceso circular y monótono, donde mantenemos indefinidamente las mismas cadenas que nos atan a nuestro egoísmo y limitaciones y que nos impiden ver nuevas posibilidades, robándole al amor ese poder que es necesario para llegar al hermano ¡al que aún no ha sido consolado! Este tipo de Pascua es un encuentro superficial con Cristo.

Feb2011Emmaus¿Qué podemos hacer en estas circunstancias? ¡Recordar las Escrituras y renovar nuestra fe y esperanza en Aquel que viene a nosotros, nos muestra sus llagas y nos toca! “¿Por qué dudan en su corazón? Tóquenme y vean…” (Lucas 24:38-39)  Confiar en su gracia y preparar nuestros corazones para ver la luz que viene de su rostro resucitado. Pero sobre todo, tomemos los riesgos necesarios para encontrarlo, siguiendo el ejemplo de las mujeres que salieron temprano en la mañana al sepulcro, deseosas de dar honor al cuerpo de Jesús, injustamente torturado y maltratado.  Sin lugar a dudas, Él nos permitirá encontrarlo si decididamente seguimos sus pasos y arriesgamos nuestras vidas para acompañarle entre los pobres y los que sufren. Esta entrega llenará nuestros corazones con el gozo de la Buena Nueva de la resurrección que transforma el sufrimiento y las lágrimas en gozo y esperanza. Él proveerá los medios que sanarán la falta de profundidad de nuestra fe y nos transformará una vez más en mensajeros de su triunfo sobre el miedo y la muerte.

El Papa Benedicto XVI en su mensaje Urbi et Orbi de Pascua nos invita a seguir caminando con Cristo, aun en medio de los dolores y las tristezas de este mundo, comprometidos con la transformación del mundo con la alegría y el conocimiento de que no caminamos solos. Celebremos el gozo de que Él está con nosotros hasta el fin de los tiempos. Llevemos el poder de su resurrección para tocar las vida de todos los que aún lloran porque “se han llevado a su Alegría y no saben dónde le han puesto” (Jn. 20:13). ¡Nosotros sabemos dónde está!